14/08/2014 | Arroyo Toropí
Un excepcional yacimiento paleontológico en Corrientes que abre una puerta al pasado
Investigadores del CONICET, pertenecientes al CECOAL, trabajan en el estudio del yacimiento paleontológico del Arroyo Toropí.
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Arroyo Toropí se encuentra a 120 kilómetros de la ciudad de Corrientes. Foto: CECOAL.

Un grupo de investigadores del CONICET, pertenecientes al Centro de Ecología Aplicada del Litoral (UNNE-CONICET) trabaja en el estudio del yacimiento paleontológico del Arroyo Toropí, ubicado en las cercanías de la ciudad de Bella Vista, –Corrientes-. El Dr. Alfredo Zurita, la Dra. Alicia Lutz y el Dr. Ángel Miño-Boilini, además de dedicarse a la investigación, trabajan en un proyecto de creación de un geo-parque para la preservación del yacimiento y que también pueda ser utilizado como atractivo turístico. “Toropí puede ser un Ischigualasto fácilmente”, expresó la Dra. Lutz.

“Toropí es un yacimiento paleontológico que contiene gran parte de la fauna que habitó en esta zona del país y en gran parte de Sudamérica hace unos 30 a 50 mil años atrás”, inició la conversación el Dr. Zurita. Comparado con otros yacimientos sudamericanos de la misma edad, una de las características más llamativas de este es la gran cantidad de restos fósiles que preserva. Cabe destacar que los fósiles son los restos, señales o marcas de plantas o animales que vivieron en el pasado.

Además, su variedad es tan amplia, que aparecieron fósiles de roedores de menos de un kilogramo hasta mastodontes que pesaban más de cinco mil kilogramos. “Han aparecido una gran variedad fundamentalmente de mamíferos, en un contexto climático y ambiental muy complejo”, explicó Zurita.
El pionero en estas investigaciones fue el Dr. Rafael Herbst, quien empezó en la década del setenta, y que además era profesor titular de la cátedra de Paleontología de la Universidad Nacional del Nordeste. A partir de allí se empiezan a publicar una serie de trabajos y se van incorporando nuevos investigadores, como ser la Lic. Beatriz Álvarez, luego la Dra. Lutz hasta quedar conformado el equipo actual con la incorporación del Dr. Zurita, el Dr. Miño-Boilini, el Lic. Rodríguez-Bualó y por último, el estudiante y pasante Pedro Cuaranta, en ilustración científica.
Actualmente, la zona fue declarada Patrimonio Paleontológico de Corrientes y es una zona protegida por ley. Asimismo, se está gestionando desde la Oficina de Vinculación Tecnológica del CCT Nordeste (CONICET) y de la Municipalidad de Bella Vista los fondos para concretar un proyecto de geoparque, con objetivos conservacionistas, didácticos y turísticos.

¿Qué es Toropí?
Se trata de una cárcava (es decir una depresión) de entre cuatro y cinco kilómetros de largo hasta el río Paraná, y un ancho de aproximadamente un kilómetro. Con cada lluvia se produce una gran erosión, lo que aumenta su tamaño.
“El origen de los paquetes sedimentarios que conforman hoy en día las formaciones geológicas Ituzaingó y Toropí/Yupoí presentes en el Toropí estuvo probablemente ligada al corrimiento lateral que sufrió el río Paraná hacia el oeste a lo largo del tiempo, y es mayormente el agente que depositó los sedimentos”, expresó el Dr. Zurita.
Uno de los elementos que caracteriza a este yacimiento es la improbabilidad de encontrar un animal completo, sino que se lo encuentra usualmente desarticulado. “Imagínate un animal que vivía cerca del curso de algún río, si ese animal moría, quedaban los huesos y el esqueleto articulado. Con las crecientes del río, este, desbordaba y el agua separaba parte del esqueleto”, graficaron los investigadores.
A diferencia de lo que sucede en otros yacimientos paleontológicos de similares características, donde el principal agente que sepultaba a los fósiles era el viento, en este caso fue dado por los grandes sistemas fluviales.
Este sitio cuenta con una gran diversidad de fósiles de animales. Incluso, es uno de los lugares de América del Sur donde se puede encontrar una llamativa diversidad de ciervos. También son muy frecuentes los toxodontes –un animal parecido a un hipopótamo que no tiene representantes actuales-, los gliptodontes, las tortugas, entre otro tipo de paleofauna y además de la enorme cantidad de termiteros fósiles.
Lo que caracteriza al lugar, según los investigadores, es la espectacularidad. “El paisaje es algo que llama la atención y de lo que se está tomando conciencia es de que Toropí puede ser un Ischigualasto fácilmente, dado la gran diversidad y tamaño de algunos de los fósiles que allí aparecen que son fáciles de ver para cualquier persona que camine el lugar”, agregó la Dra. Lutz.

Valor científico
“La cantidad de información científica que se ha generado, desde la década del setenta hasta hoy, le da un valor agregado porque tenemos muchísimo conocimiento no solo de la fauna pasada que habitó en Toropí, sino también del tipo de ambiente en el que vivieron”, expresó Zurita.
Paralelamente a este grupo de investigación, otros científicos realizaron estudios paleobotánicos para poder reconstruir qué tipo de comunidades vegetales estaban presentes en Toropí en ese momento. De esta forma se puede tener un panorama completo de lo que fue Corrientes y la zona hace cincuenta mil años.

Geoparque: proyecto turístico de impacto socio-económico
A partir de este espacio, que constituye algo único y de gran valor científico y turístico, se empezó a gestar la idea de constituir un geoparque, en donde puedan ir las escuelas y los turistas a conocer de una manera ordenada y que no afecte al patrimonio paleontológico. El proyecto contempla la creación de un centro de interpretación que a la vez actúe como museo.
“La idea del centro de interpretación y museo es que el visitante tome un conocimiento previo, un primer contacto con todo lo que se va a encontrar en el yacimiento. En el geoparque el turista se encontraría con todos los atractivos que muestra el lugar, como réplicas de los animales a escala natural, senderos delimitados por donde se puede caminar y observar las formaciones geológicas y los fósiles, los que cuentan con la cartelería informativa tanto de la geología como de la paleontología”, agregaron los investigadores.
Por otro lado, desde hace un tiempo se empezó a formar un grupo de Guías de Toropí, que fueron capacitados por este grupo de investigadores y que están comprometidos con la difusión y preservación del yacimiento. Se encuentran próximos al municipio de la localidad y están trabajando para obtener su propia personería jurídica.
Cabe destacar que Toropí está a 120 kilómetros de la ciudad de Corrientes, y hay ruta de asfalto hasta el acceso. Desde allí, solo hay que caminar cien metros hasta el inicio del yacimiento. Por otro lado, Bella Vista cuenta con toda la infraestructura necesaria para albergar a turistas regionales, nacionales e internacionales. De manera que las posibilidades de crecimiento del turismo en el lugar son importantes.

Por Elisa Farizano. CCT Nordeste
 Sobre investigación.
 Dr. Alfredo Zurita. CECOAL
 Dra. Alicia Lutz. CECOAL
 Dr. Ángel Miño- Boilini. CECOAL
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