07/11/2015 | RESISTENCIA
Proponen una mirada integral del hábitat y la desigualdad social en áreas urbanas
Las líneas de trabajo, que contemplan dimensiones culturales y sociales, fueron expuestas durante una entrevista en Chaco TV.
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El equipo de investigadores trabaja en el área del Gran Resistencia. FOTO: Gentileza investigadores.

“Hábitat y Desigualdad Social. Antropología de las áreas urbanas deficitarias críticas en el Gran Resistencia” es el título de un proyecto que desarrollan equipos del CONICET y de la UNNE en el Instituto de Investigación y Desarrollo de la Vivienda (IIDVI). Mediante un abordaje cualitativo, buscan comprender cómo los grupos sociales se autodefinen unos frente a los otros y cómo definen su territorio en relación con los otros, participando de un mismo conjunto urbano.

Para brindar detalles del trabajo que desarrollan, integrantes del equipo del IIDVI participaron esta semana del ciclo de entrevistas a investigadores del CONICET Nordeste en el programa Un Buen Día, de Chaco TV. Durante la charla, indicaron cuáles son los avances logrados en el marco de este proyecto, que se complementa con otras  líneas desarrolladas en la región.

El análisis de las áreas urbanas deficitarias críticas (AUDC) requiere de la integración de múltiples dimensiones: económicas, sociales, culturales, ambientales, políticas, productivas. “Entendemos que el problema de la vivienda no puede circunscribirse al problema del objeto habitacional de la casa, sino que es mucho más complejo. Esa forma de entenderlo requiere un abordaje multidisciplinar, para poder llegar al desarrollo de políticas integrales, sobre todo para las problemáticas que se presentan en áreas como la nuestra, la del Gran Resistencia”, explicó la arquitecta Venettia Romagnoli, una de las integrantes del equipo del IIDVI.

“La línea que estamos desarrollando analiza las identidades que están atravesando situaciones de desigualdad. Cuando hablamos de desigualdad no nos referimos únicamente a la material, económica o de clase, sino también a la desigualdad identitaria, que contribuye a reforzar esas injusticias y desigualdades materiales”, agregó la arquitecta María Andrea Benítez, investigadora de la UNNE.

En cuanto a las características del equipo de trabajo que interviene en el proyecto, Benítez destacó que está conformado por profesionales de distintas áreas. “Es multidisciplinar justamente para poder abarcar todos esos aspectos. Las distintas líneas que se abordan en el proyecto incluyen la construcción de la subjetividad, es decir cómo nos pensamos en relación al hábitat. Cuando nosotros hablamos de territorios o de lugares, no son categorías neutros. Son significados, les asignamos estigmas o vestigios y nos constituyen como personas y ciudadanos en nuestras prácticas cotidianas”, agregó.

María Emilia Fernández, licenciada en Servicio Social y miembro de la Carrera de Personal de Apoyo (CPA) del CONICET, citó un ejemplo de la interdisciplinariedad que rige este trabajo. “Una línea tiene que ver con el análisis de cómo se implementa y desarrolla en Resistencia la herramienta del Presupuesto Participativo. Se intenta ver de qué manera la ciudadanía construye ese sentido a partir de sus problemas y ver cómo prioriza el uso de los recursos públicos, en base a una visión integrada, no fragmentada. Allí se puede apreciar cómo los vecinos tienen una visión vinculada a su zona, a su lugar de residencia, pero no de toda la ciudad de Resistencia”, mencionó.

Respecto al concepto de las AUDC, Romagnoli consideró que se trata de una perspectiva superadora. “Nos permite ver áreas que superan la reducción de la villa y el asentamiento para ver unidades espaciales que están compuestas por distintos grupos. Presentan cierta homogeneidad en su interior, pero tienen un alto contraste con las unidades adyacentes”, indicó.

“Estos contrastes muchas veces se expresan con situaciones de indiferencia o de falta de solidaridad con otros vecinos. En ese sentido, analizamos estos conflictos mediante la instalación de barreras físicas o simbólicas o la negación de grupos determinados”, agregó Benitez y aseguró que uno de los objetivos de esta intervención es “lograr la superación de esas barreras y contribuir a mitigar esa visión de fragmentación”.

Vinculación con el estado

El proyecto de Hábitat y Desigualdad Social es solo una de las líneas que se desarrollan en el IIDVI, una institución que trabaja en estrecha vinculación con el estado, poniendo a disposición los resultados de sus investigaciones para la ejecución de políticas públicas. “Desde 2008 estamos trabajando activamente con el gobierno provincial, poniendo a disposición herramientas de capacitación y transferencia con miembros del Instituto. También a través de otras iniciativas, como el Programa de Mejoramiento de Barrios (PROMEBA)”, indicó Romagnoli.

“Muchas de las políticas que se aplican en las áreas intervenidas son el resultado de trabajos de investigación que fueron desarrollados por académicos de la UNNE y del CONICET. Esa interacción entre el estado y la academia es muy productiva y existen antecedentes de programas de planificación que derivaron en la creación de nuevos organismos públicos. Sentimos que realmente hay una ligazón y nuestros temas no están aislados. Vemos que podemos incidir en la realidad y realizar una contribución desde nuestro espacio”, destacó la investigadora.

“El trabajo en los barrios que estudiamos tuvo un impacto muy fuerte en la vida de los ciudadanos, fortaleciéndolos a que encaren otros aspectos vinculados al estudio o la inserción al mercado formal del trabajo. El diálogo colaboro con la integración más plena de estas personas. Creemos que falta más seguimiento y ajustes en la política, por eso intentamos continuar con esos aportes”, finalizó.

Nuevo instituto de CONICET

Para profundizar el abordaje y fomentar la investigación en distintas disciplinas que hacen al desarrollo urbano, se está gestionando la creación de un nuevo instituto de doble dependencia entre CONICET y la UNNE. El proyecto está avanzado y cuenta con amplio apoyo.

El nombre propuesto para la nueva unidad ejecutora es “Instituto de Investigación y Desarrollo del Territorio y Hábitat Humano” y estará instalada en la ciudad de Resistencia, convirtiéndose en el segundo instituto del Centro Científico Tecnológico (CCT) Nordeste de CONICET en la provincia del Chaco. En este instituto, convergerán especialistas de distintas disciplinas que tienen incumbencia en temas territoriales, como la arquitectura, la geografía, las ciencias económicas, el derecho, la ingeniería y la agrimensura, entre otras.

En el proyecto intervienen investigadores de amplia trayectoria, algunos de los cuales se desempeñan actualmente en el IIDVI, que está instalado en la Facultad de Arquitectura y Urbanismo de la UNNE.

Por Cecilia Fernández Castañón. CCT Nordeste.

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