28/11/2014 | Puerto Iguazú, Misiones
En un marco de exuberancia vegetal, científicos estudian la biología misionera
Su director, el doctor Mario Di Bitetti comentó cómo se hace ciencia en ese lugar y cuáles son los desafíos.
Di Bitetti
Dr. Mario Di Bitetti, director del IBS. Foto CCT Nordeste.

El Instituto de Biología Subtropical (IBS/CONICET-UNaM) es un instituto de doble dependencia del  Consejo Nacional de Investigaciones Científicas y Técnicas (CONICET) y la Universidad Nacional de Misiones (UNaM). Comprende dos nodos, uno que funciona en la ciudad de Posadas y otro en Puerto Iguazú.

Este joven instituto que se encuentra en permanente expansión y posicionamiento, cuenta con aproximadamente treinta investigadores, con un flujo dinámico, ya que todos los años está ingresando gente nueva. Más de veinte investigadores pertenecen a la carrera de investigador científico del CONICET, y siete son docentes investigadores de la UNaM.

Cuenta también con alrededor de cincuenta becarios del CONICET y una docena de otras entidades. La mayoría de los becarios doctorales se encuentran haciendo sus tesis en diferentes universidades del país, como la Universidad Nacional de Córdoba, la Universidad Nacional de La Plata, la Universidad de Buenos Aires y la Universidad Nacional del Nordeste (UNNE).

En este espacio se generan investigaciones dentro de la gran área de la biología, incluyendo todos los niveles de organización, desde la biología molecular hasta la ecología de comunidades y sistemas. Hay científicos dedicados a estudios genómicos, a estudios taxonómicos y de sistemática, a la evolución de algunos grupos y también importantes trabajos en ecología .

“Hay un área de investigación que tiene que ver con la etnobiología, que es la interface entre las ciencias sociales y las ciencias biológicas. Dentro de esta rama se abordan cuestiones relacionadas a cómo la gente utiliza recursos biológicos, generalmente con usos no tradicionales”, expresó el doctor Mario Di Bitetti, director del Instituto de Biología Subtropical.

Una  tesis doctoral recientemente desarrollada en el IBS por el doctor Fernando Zamudio bajo la dirección de la Dra, Norma Hilgert, investigó el uso que hacen las comunidades locales de las abejas meliponas y sus mieles. Estas abejas, a diferencia de la abeja europea, no tienen aguijón y sus mieles no solo son sabrosas y nutritivas sino que tienen un uso medicinal. Este tipo de cuestiones son abordadas por esta disciplina, como también cómo las familias rurales o las comunidades aborígenes utilizan recursos botánicos, con qué fines, medicinales, alimenticios, etc.

Investigación y conservación

Los trabajos de investigación científica que se desarrollan en el instituto también tienen un fuerte perfil conservacionista. Es así que muchos trabajos están orientados a estudiar poblaciones de animales que se encuentran amenazadas por diversos factores, y cómo puede revertirse esta situación. Di Bitetti es doctor en Ecología y Evolución, de la Universidad Estatal de Nueva York en Stony Brook, y su especialidad es la ecología y el comportamiento social de los mamíferos.

“He trabajado sobre todo con primates y más recientemente con carnívoros y otros mamíferos más grandes. En mi grupo realizamos investigaciones que generan información para el manejo y la conservación de algunas especies”, expresó el doctor Di Bitetti.

“Tenemos muchos mamíferos en argentina que están en peligro de extinción como el yaguareté y el mono aullador rojo. Esta última es una especie endémica de la provincia de Misiones –existe solo allí-, y está críticamente amenazada porque la población es muy pequeña y sufren efectos recurrentes de fiebre amarilla”, agregó.

Asimismo, comentó que el mono aullador rojo es una especie muy interesante, ya que actúa como “centinela epidemiológico”, lo que implica que alerta sobre la presencia del virus de la fiebre amarilla. Cuando hay un efecto de la enfermedad sobre las poblaciones de monos, es un aviso temprano para poder actuar en consecuencia y reforzar las campañas de vacunación.

Asimismo, dentro de mi grupo de investigación estamos trabajando con el zorro pitoco -que es un zorrito social que es muy raro y que también está muy amenazado-, con el oso hormiguero en un proyecto de reintroducción de poblaciones en el Iberá –Corrientes-, con el yaguareté, estudiando tanto la población de Misiones de este amenazado felino como la población chaqueña.

“También hacemos investigaciones en comportamiento social, sobre todo de primates. La aplicación de esas investigaciones muchas veces está destinada a entender nuestro comportamiento y nos permite responder preguntas básicas como por qué somos seres sociales, o cuál es el origen del lenguaje, por qué tendemos a comunicarnos verbalmente y no usando otros medios de comunicación que son más comunes en otros grupos animales, como los insectos que tienden a comunicarse químicamente”, expresó Di Bitetti.

Los nuevos desafíos

El IBS es un instituto que se encuentra en expansión en sus dos nodos, y que tiene desafíos ligados a resolver problemas de infraestructura básica en el contexto en el que se  encuentran: edilicias, de conectividad, de acceso a bibliografía, etc.

“Tenemos algunas área de vacancia temáticas, necesitaríamos tener gente más formada en cuestiones teóricas relacionadas a la sistemática. Tenemos buenos taxónomos pero me gustaría tener gente que trabaje más desde un abordaje teórico. También esperamos atraer especialistas que trabajen con modelos poblacionales y otros modelos ecológicos”, comentó.

En este momento se encuentran trabajando dentro del plan de mejoras del Centro Científico Tecnológico Nordeste de CONICET, referido a cuestiones de infraestructura y equipamiento. “Nos gustaría atraer a investigadores formados, y creo que existe una situación a nivel internacional que posibilita que haya investigadores afianzados a los que les gustaría volver a Argentina, pero en el IBS en particular no tenemos los mecanismos para poder atraer a esos investigadores, de manera que buscamos generar las condiciones para que el IBS sea atractivo para los investigadores que quieran relocalizarse en nuestro instituto”, concluyó el director del Instituto de Biología Subtropical.

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