16/03/2016 | CONICET NORDESTE EN CHACO TV
Dengue y zika: utilizan datos científicos para bajar la densidad de mosquitos
En el regreso del ciclo de entrevistas televisivas a investigadores, Marina Stein brindó detalles del trabajo con organismos estatales.
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La investigadora adjunta del CONICET, Marina Stein, fue la primera invitada del ciclo 2016 en el programa Un Buen Día. FOTO: CONICET Nordeste.

Las características y los hábitos del Aedes Aegypti – el mosquito vector de enfermedades como dengue, zika, chikungunya y fiebre amarilla-, pueden variar de acuerdo a la región geográfica, el clima o la época del año. Conocer estos aspectos y tenerlos en cuenta para el diseño de estrategias de control es clave para la prevención de las epidemias en distintas localidades.

En medio de los brotes de enfermedades vectoriales que afectan a la región y al país, investigadores del CONICET Nordeste trabajan en el asesoramiento a organismos municipales y provinciales. Explican que, si bien no se pretende llegar a una eliminación total del mosquito vector en el ambiente, se apunta a trabajar durante todo el año para bajar su densidad y evitar las epidemias ante el ingreso de un virus.

Marina Stein es investigadora adjunta del CONICET en el Instituto de Medicina Regional de la Universidad Nacional del Nordeste (UNNE) y es una de las especialistas más reconocidas de la región en entomología, la rama de la zoología que estudia a los insectos. En la primera entrega del ciclo 2016 de entrevistas a científicos del programa Un Buen Día de Chaco TV, contó detalles acerca del trabajo que se realiza junto a organismos del estado y brindó recomendaciones para el control domiciliario del vector.

“Lo que podemos aportar desde el CONICET y desde otros organismos de investigación es el conocimiento a fondo de la biología del mosquito: cómo es su vida o en qué época del año esta especie es más abundante en cada una de las localidades. El ciclo de vida no tiene la misma duración en una ciudad de latitud templada que en una tropical. Tampoco es el mismo ciclo de vida en una temporada invernal que en una primaveral. Entonces, lo que podemos hacer es seguir aportando a los organismos estatales esos conocimientos”, señaló la investigadora. Aunque el registro de cientos de casos en la región impulsó la organización de acciones específicas por pedido de distintas áreas, como municipalidades, recordó que la capacitación en desde el ámbito académico es permanente, a través de la cátedra libre de Entomología Sociosanitaria, que  se dicta en el Instituto de Medicina Regional y es abierta a todo el público.

La científica consideró que las acciones no deben apuntar a la erradicación total del Aedes Aegypti, ya que se trata de un objetivo imposible. “El mosquito está en la Tierra antes que hombre y es parte de nuestro ambiente, no vamos a poder eliminarlo. Lo que si podemos hacer es controlarlo y bajar su densidad al mínimo. Eso nos va a permitir que, ante el ingreso de un virus, no se genere una epidemia”, señaló.

Para lograr este objetivo, Stein consideró que se requiere tanto el cambio de hábitos domésticos hasta la intervención del Estado. “Se deben promover desde cambios actitudinales hasta modificaciones ambientales, que tienen que ver con la infraestructura de los ambientes urbanos. En nuestra región, todavía hay muchas localidades en las que la gente debe acumular el agua en recipientes porque no recibe el servicio de red de manera ininterrumpida. Eso los obliga a tener que vivir entre potenciales criaderos de mosquitos”, mencionó.

También hizo referencia a la importancia de utilizar el control químico con prudencia. “Cuando estamos en una etapa epidémica, como ahora, tenemos que intentar bajar la densidad de mosquitos adultos mediante insecticidas especialmente orientados a esa fase biológica del desarrollo. Ese proceso no se debe hacer desde el hogar, sino a través de organismos municipales, provinciales o nacionales y se debe hacer únicamente en la zona del foco. Eso quiere decir en la manzana donde está el caso de dengue y en las 9 manzanas de alrededor”, señaló Stein. El riesgo de realizar estos procedimientos en épocas en las que no hay epidemia, explicó la investigadora, tiene que ver con la posibilidad de generar resistencia al insecticida por parte de la especie.

Para poder lograr el control efectivo de los mosquitos y bajar su densidad, las acciones no deben limitarse a las temporadas de primavera y verano. “El invierno es el momento más adecuado para la prevención porque no tenemos mosquitos adultos volando. Ahí es cuando hay que aprovechar para controlar y limpiar todos los recipientes que puedan ser criaderos, lo que nos va a permitir que cuando venga la época de precipitaciones y altas temperaturas, tengamos menos densidad de mosquitos cuando ingrese el virus a la localidad”, destacó.

Cabe recordar que esta especie, al igual que otras, deposita sus huesos en la cara interna de los recipientes -principalmente artificiales-, por encima de la superficie del agua. “Ese huevo tiene un embrión, que necesita 48 horas de humedad y de determinadas condiciones ambientales para que pueda completar y terminar su desarrollo. Si durante ese tiempo no pudo completar su desarrollo, esa larva no va a nacer. Pero ese huevo puede permanecer en estado de hibernación o latencia por aproximadamente un año”, repasó Stein.

Por Cecilia Fernández Castañón. CCT Nordeste.

 

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