04/12/2015 | RESISTENCIA  
Con proyectos de investigación, suman aportes a la lucha contra enfermedades vectoriales
Conocer el comportamiento de los insectos que transmiten los virus es una de las claves para poder controlar y evitar el impacto sobre las poblaciones
vectoriales
Mediante el estudio del comportamiento de los vectores, buscan controlar el impacto de las enfermedades. Foto: Gentileza investigadora.

Dengue, leishmaniasis y fiebre amarilla son solo algunas de las enfermedades vectoriales que en las últimas décadas, han afectado a las provincias de la región. Conocer el comportamiento de los insectos que transmiten los virus es una de las claves para poder controlar y evitar el impacto sobre las poblaciones, por lo que investigadores del CONICET que se desempeñan en el Instituto de Medicina Regional de la Universidad Nacional del Nordeste (UNNE), desarrollan distintos proyectos de investigación orientados a ese objetivo.

Marina Stein, investigadora adjunta del CONICET y responsable del área de Entomología del Instituto, participó esta semana del ciclo de entrevistas que CONICET Nordeste desarrolla en el programa Un Buen Día, de Chaco TV. Durante su presentación, brindó detalles de los proyectos que se ejecutan y del trabajo mancomunado con organismos del estado para la prevención de enfermedades vectoriales.

“En el área de Entomología estamos trabajando con distintos proyectos. Varios de ellos apuntan a identificar los ciclos biológicos de cada mosquito, saber en qué momento del año es más abundante la población o en qué momento del día prefiere alimentarse. De esa manera, podemos saber cuál es el momento más débil para poder controlar la población”, explicó la bióloga.

En cuanto al trabajo mancomunado con organismos del estado, Stein destacó el asesoramiento que brindan a distintas áreas. “Colaboramos tanto con los Ministerios de Salud, a través de la Dirección de Epidemiología, como también con la Municipalidad. Tenemos convenios para hacer estudios y capacitaciones”, destacó la investigadora. En ese sentido, recordó que el Instituto de Medicina Regional aportó el asesoramiento científico al comité de crisis que se conformó en el año 2009 en la provincia del Chaco, en el marco del mayor brote histórico de dengue.

“Este tipo de enfermedades son cíclicas. Podemos tener brotes 2 o 3 años seguidos y después no tener casos por diversas causas. Puede ser porque haya menos mosquitos, porque no se haya introducido el virus ese año o porque hay muchas personas que ya se enfermaron y generaron anticuerpos”, explicó la investigadora. Teniendo en cuenta el historial de brotes que se registraron en esta zona de Argentina, Stein indicó que en la población se generaron anticuerpos contra el serotipo 1 del dengue. Sin embargo, en otros países de la región, en los últimos años circularon virus del tipo 2, 3 y 4, lo que aumenta el riesgo de complicaciones, en caso de que se registren nuevos brotes.

La especialista recordó que la época de mayor riesgo para la transmisión de enfermedades vectoriales es el verano, ya que se eleva la temperatura y la cantidad de precipitaciones. Estas dos circunstancias generan un aumento en la densidad del mosquito. “Por eso, se insiste en actuar antes y no esperar a que llegue la época del año de mayor densidad de mosquitos. En el caso del dengue, la primera tarea es la remoción de todos los hábitats larvales. Los huevos de los mosquitos quedan en la cara interna de los recipientes que almacenan agua y permanecen en un estado de latencia hasta que las condiciones les son favorables para reproducirse. Pueden pasar todo un año en estado de latencia, por eso es importante trabajar permanentemente, todo el año”, detalló la investigadora.

Acerca del Instituto de Medicina Regional

El Instituto de Medicina Regional es una unidad académica y científica, dependiente del Rectorado de la Universidad Nacional del Nordeste, dedicada al estudio y a la promoción de la salud en el Nordeste de la República Argentina. Sus acciones se orientan a la investigación científica sobre los problemas de salud más prevalentes en la región, educación de post grado y prestación de servicios a la comunidad.

Se fundó en 1942, como una institución dependiente de la Universidad Nacional de Tucumán. En 1948 se estableció una filial en la ciudad de Resistencia y en 1954, se trasladó la sede central a la capital chaqueña. Desde sus comienzos, el Instituto ha estado dedicado a la investigación científica, la ejecución de estudios epidemiológicos y  enseñanza de las enfermedades tropicales.

 Por Cecilia Fernández Castañón. CCT Nordeste.
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